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lunes, 11 de marzo de 2013

Confesión de un soldado


Una bala me ha alcanzado
he caído al suelo con una oración,
estoy solo y abandonado
en el suelo hago esta confesión.

Es Nicaragua mi patria querida
es Nicaragua mi gran nación
es por ella que sangra mi herida,
que sangra la herida de mi corazón.

Por ti seguiría peleando
defendiéndola de ciudad en ciudad
hasta ver en tu cielo brillando,
brillando el sol de la libertad.

Las fuerzas me fallan, me siento morir.

Adiós oh patria mía,
bajo tu seno yo quiero sentir
que tu sol calienta mi tumba fría.

Ya que Dios ha dispuesto
que hasta aquí te haya servido,
otro hombre ocupará mi puesto
hasta dejar al enemigo vencido.
Rigoberto López Pérez

domingo, 10 de marzo de 2013

Cuando pierda sus cabellos la burguesía

Cuando pierda sus cabellos la burguesía
Karl Marx
Cuando llegue la aurora y pierda sus cabellos
la burguesía
¿me seguirás amando como lo haces ahora
y tendrás la misma luz que hoy tienen tus ojos?
Si para entonces encuentro lugar de reposo
¿seguirás necesitándome y querrás quedarte conmigo?
Tendremos más años y muchos más sueños que hoy
pero quizás podamos pasear por el jardín
conversar bajo un árbol o decirte una canción
tú puedes mirarme a través de la ventana
arrancar malas hierbas
o si lo prefieres, jugar con los niños cogidos a tu falda
o podríamos interpretar las estrellas
o coger el hilo y el ritmo a los poemas
o viajar los domingos a cualquier solitario planeta
o despacio caminar por las tardes sobre tibias arenas,
podríamos invitar a los amigos y despedirnos hasta el amanecer
o por el contrario muy serios, estudiar y aprender.

Veríamos juntos cambiar en luz las tinieblas del mundo.
¿Podríamos pedir más?
Cuando llegue ese tiempo
¿seguirás necesitándome y haciéndome compañía?
Voy a esperar tu respuesta
ha sonado el fusil, tengo mucho que hacer.
Ricardo Morales Avilés

domingo, 24 de febrero de 2013

Lo fatal

 

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque ésa ya no se siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

 

Ser, y no ser nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombre y por

 

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,

ni de dónde venimos!…

Rubén Darío

jueves, 21 de febrero de 2013

Amo, amas

 

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo

el ser y con la tierra y con el cielo,

con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:

Amar por toda la ciencia y amar por todo anhelo.

 

Y cuando la montaña de la vida

nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,

amar la inmensidad que es de amor encendida

¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

Rubén Darío