miércoles, 27 de febrero de 2013

Me encanta Dios


Me encanta Dios, es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le
gusta jugar y juega, y
a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta
definitivamente. Pero esto
sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o
Mahoma, o mi tía Chofi,
para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le
preocupa mucho: nos conoce.
Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga
a la pequeña, que el
hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la
vida - no tú ni yo - la
vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿que
importa si el universo se
expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para
agencias de viajes.

A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye
bien el tránsito en el
camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día
descubrí que ha hecho
-frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos
de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y
cuando pasa por encima de
nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas,
caudales de fuego,
vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es
mentira. Es la tierra que
cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis
padres, el escogido de mis
hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer mas amada, el perrito
y la pulga, la piedra mas
antigua, el pétalo mas tierno, el aroma más dulce, la noche insondable,
el borboteo de luz, el
manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
Jaime Sabines

martes, 26 de febrero de 2013

Nocturno


Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales.
Sobre las hojas de plátano,
sobre las altas ramas de los cámbulos,
ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.

La lluvia sobre el cinc de los tejados
canta su presencia y me aleja del sueño
hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
en la noche fresquísima que chorrea
por entre la bóveda de los cafetos
y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.

Ahora, de repente, en mitad de la noche
ha regresado la lluvia sobre los cafetales
y entre el vocerío vegetal de las aguas
me llega la intacta materia de otros días
salvada del ajeno trabajo de los años.
Alvaro Mutis

Amor mío, mi amor...


Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.
Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
Jaime Sabines

lunes, 25 de febrero de 2013

Guante perdido con erecciones


Leo cansado en un suplemento del domingo
a un poeta oficial
de un poeta oficial se dice cuando ronca o eructa
“es lírico” bueno el hombre escribió sobre un guante
extraviado abandonado dejado sin mano
un guante negro de mujer pero esto no quiere decir nada
pudo ser un shemale un travesti un perro una foca
¿ustedes han visto girasoles con guantes?
no pues los extravían
el guante nunca es de mujer sino de quien lo usa
el hombre escribió sobre el guante de mujer
negro
lo usó como punto de apoyo para decir desde mi cuarto
ventana (yo) veo caer los días                                                                                                                    la noche
el guante disimula el puño
y los parados desempleados sin casa duermen de pie.
O sea el guante de mujer era una excusa
el poeta ventana mirada
dice llamarse Charles Simic recibió un Guggenheim
y un MacArthur y el National Endowment for Arts
son premios entregados a poetas oficiales
por observar a los miserables sin casa
se les aplaude con mesura en veladas soberbias aunque alguien chille
normalmente es allí cuando los guantes de mujer o escualo                                                                         se extravían
y algún calzoncillo mojado de libélula viuda aparece en el excusado
pero éste es otro cuento. Aquí nadie desea recibir un MacArthur
y no se observa a ningún desempleado latinoamericano durmiendo de pie.
Helio Gallardo

Yo no sabría decirte


Yo no sabría decirte por qué amo
A todos los niños muertos,
A todos los ancianos
Y a todos los enfermos.

Puede ser que mi alma sea tan blanda
Que me la curve el viento.
Puede ser que yo escuche
La soledad de los que están muriendo.

Yo amo simplemente, hermana mía,
Como si amar fuera mi oficio eterno.
En este mismo instante yo te amo.

Amo tu voz, tu amor, tu pelo,
Y sin embargo no sabría decirte
Por qué llevo tu rostro
Calado entre mis huesos.

Yo amo simplemente, hermana mía,
Como si amar fuera mi oficio eterno.
Jorge Debravo


domingo, 24 de febrero de 2013

Lo fatal

 

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque ésa ya no se siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

 

Ser, y no ser nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombre y por

 

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,

ni de dónde venimos!…

Rubén Darío

sábado, 23 de febrero de 2013

Silogismos de ausencia


Si tu silencio me muerde la alegría,
escribo.

Si no hay música que llene tus ausencias,
escribo.

Si añoro la quemadura de tus manos
sobre mis playas húmedas,
escribo.

Si cuando te nombro me recorre la espalda
una fila de besos emigrantes,
escribo.

Si en tus labios borrados adivino
la única fuente que me mata de sed,
escribo.

Si el vacío de tu voz transforma mis silencios
en tambores ausentes y enervantes,
escribo.

Si toda mi piel grita de soledad y miedo
para ahuyentar la soledad invasora,
escribo.

¡Cuánta poesía entretejen
tu ausencia y mi dolor!
Julieta Dobles Yzaguirre