jueves, 21 de febrero de 2013

El niño bueno


No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me
         muerda los pies,
no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de
         estilo.
Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal, opto
por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.
Julio Cortázar

El mal del tiempo

 

Ya te has hecho vieja, pasión de mis veinte años;

mi mundo eran tus ojos, tus dos ojos castaños.

¡Qué daño el de los años, pasión de mis veinte años¡

 

Sin ti, sólo vacío; sin ti, todo ansiedad;

de todas mis pasiones, la Santa Trinidad.

¡Que tarde siempre llega la cruel eternidad!

 

Sin ti, cuánto he sentido la miseria de todo;

sin tus ojos, sin tu boca, sin aquel que era tu modo

a tu lado, todo cielo; nada, lodo.

 

Ahora, ya vieja, pasión de mis veinte años,

¿quién se ve ahora en tus ojos, en tus dos ojos castaños?

¡Qué daño el de los años, pasión de mis veinte años!

Max Jiménez

In Memoriam

 

A veces oigo la voz de mi padre rogándome que me aleje

de tanta corrupción, de tanta mierda.

A veces oigo su voz en el grito

y en el lamento de las tortugas en la playa

                                                    / … y veo

un surco en el cielo oscuro

por donde se filtra la luz blanca de la luna

Cientos de reptiles regados en la arena

agonizan por la siguiente generación

                                                    / … y lloran

por todos los hijos que van a morir.

¿Adónde van las lágrimas de las madres?

( las lágrimas por los muertos siempre van al mar ).

Levantan las cabezas en señal de súplica

a sus depredadores… los humanos

sus ojos se pierden en el infinito espacio.

Rodrigo Pérez Nieves

Prodigio

 

¡Hoy he encontrado a un hombre caminando!

Sin apoyarse en nadie, caminando.

Sin que hubiese camino, caminando,

como si no quisiese llegar tarde,

caminando.

 

Su mirada tenía forma de corazón

y adentro de sus ojos se veía

un mundo

caminando.

 

Aunque parezca absurdo e increíble

hoy he encontrado a un hombre caminando.

 

Sin mirar la distancia, caminando.

Sin pedir compañero, caminando.

Sin apoyarse en nadie, caminando.

Sin que hubiese camino, caminando.

Jorge Debravo

Hombre

 

Soy hombre, he nacido,

tengo piel y esperanza.

Yo exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.

No soy dios: soy un hombre

(como decir un alga).

Pero exijo calor en mis raíces,

almuerzo en mis entrañas.

No pido eternidades

llenas de estrellas blancas.

Pido ternura, cena,

silencio, pan y casa…

Soy hombre, es decir,

animal con palabras.

Y exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.

Jorge Debravo

Poema 20

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

 

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

 

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

 

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo, Sentir que la he perdido.

 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como el pasto al rocío.

 

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

Poema 15

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Como todas las cosas están llenas de mi alma,

emerges de las cosas llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.

 

Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza.

Déjame que me calle con el silencio tuyo.

 

Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda