la poesía continúa amenazante
el viejo bardo se inclina
pero resiste
pobre más bien de ti
que una vez rescatada
no supiste aclimatarte a lo inesperado
y regresas
a coquetear con las uñas y el corazón
a esos cómodos territorios sin horizonte
y de nuevo odias el hedor de la luz
y ese perpetuo descubrimiento
de cosas bellas e inútiles
con que la poesía restaura su pureza
allá tú
que prefieres estudiar derecho
ponerte el traje de los finos delincuentes
y vivir en medio de la cuchicheante veleidad
más allá de ti
el poeta crece
usurpa al desaliento la suerte
para farfullar inmenso su herida
en medio de todo
como un niño se vuelve de nuevo invulnerable.
Osvaldo Sauma
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