jueves, 28 de abril de 2016

Posmodernidad

¿Para qué luchar en contra de esos mazos a la salud y a la educación?
Me interesa el bien común, pero antes de eso el bien común de los míos.
Y si lucho,
 mis luchas son precisamente eso: mías.

El único cierre de vías admisible es el de mí celebración.

Usted no es mi contemporáneo, ni mi colega, ni mi amigo
entonces lárguese de mi espacio.
Él es el reflejo de mi individualidad colectiva.
Aunque tolero su permanencia allí.

Soy un ser humanista y siempre respondo lo políticamente correcto.

Pretender  cambiar el mundo es puro idealismo, puro romanticismo,
mejor me aíslo de la realidad:
es mejor sobrellevar el statu quo que pretender transformarlo.
El escepticismo es mi apellido.

Todo es utopía.

El amor es un poema de Jacques Sagot.
Me refugio en la Universidad, ella ha sabido mutar para comprenderme muy bien.
También me refugio en las drogas, en mi búsqueda de intensidades fuertes.

¡Me encanta el arte! Andy Warhol era un genio, ni Damien Hirst lo supera.
El kitsch  es arte.

En fin… nada absolutamente nada

puede detener el Fin de la Historia.

Marco Garita Mondragón

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